lunes, 22 de enero de 2018

Una adolescencia rota

Hola a todxs,
Este fin de semana he ido a casa de mi madre y me he puesto a ojear un número de la revista XLSemanal. El reportaje principal me dejó fría, con el estómago revuelto y con la cabeza a punto de explotar buscando soluciones. Así se titulaba: "Novios tóxicos". 



"Algo estamos haciendo mal. La generación que debía ser la más igualitaria de la historia dispara las cifras de violencia de género. Más de 40.000 chicas adolescentes de entre 14 y 19 años han sido agredidas por "su chico". Un drama silencioso del que no deben salir. Su novio empieza controlando su móvil y acaba controlando su vida". 
Con este párrafo la periodista introducía una serie de testimonios de chicas adolescentes contando sus experiencias a manos de sus maltratadores (también adolescentes). A diferencia de muchas mujeres adultas que viven el mismo calvario, no viven con sus asesinos. O al menos no conviven en persona bajo el mismo techo pero sí a través de las pantallas del teléfono móvil por el que son vigiladas las 24 horas del día privándolas de toda libertad. Muchas aceptan este acoso porque piensan que los celos son una prueba de amor y entran en una espiral que las aleja de sus vidas sin darse cuenta. 

Este fenómeno es difícil de analizar y de detectar puesto que estas chicas no responden a un mismo patrón. Poco importa el entorno en el que vivan o la situación socioeconómica de sus hogares. Aunque pueda parecer un dato importante -que lo es- no es lo más relevante. Se han visto casos de chicas maltratadas provenientes de buenas familias. Entonces, aun teniéndolo todo, ¿cómo han podido llegar a creer normal la violencia de género

La adolescencia
La adolescencia  aparece cada vez a edades más tempranas. Es una de las épocas más importantes de la vida de las personas ya que uno empieza a identificar su personalidad y a formarse en muchos aspectos. Sin embargo, es un periodo que asusta cada vez más. Ya no existe la adolescencia inocente que muchos hemos vivido. Ahora los chicos llegan a la ESO con miles de recursos y sabidos de todo. Algunos evolucionan demasiado rápido y en el medio del camino se pierden y tropiezan. Como dice la terapeuta ocupacional Victoria Prooday: "Hemos perdido el sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo". Aunque no se deba generalizar, los padres y madres son cada vez más indulgentes y permisivos a la hora de educar a sus hijos quienes finalmente imponen sus propias reglas. Quizás parezca que esta última idea no tenga mucho que ver con el maltrato pero sinceramente, yo no me imagino a un chico que haya sido educado en el respeto y en la responsabilidad convirtiéndose en un maltratador en potencia. 

El diálogo
¿Pero cómo hemos podido llegar a esto? ¿Qué ha pasado? Está bastante claro que los cimientos de la educación se tambalean cada vez más tanto en los centros educativos como en los núcleos familiares. A veces me da la sensación de que se ha perdido el diálogo. Yo recuerdo hablar mucho con mis padres a esa edad, y ahora, me imagino a los adolescentes sentados en el sofá al lado de sus padres mirando el móvil. Creo que no debemos perder jamás la educación en valores y nosotros, como profesores debemos educar siempre de esta manera (no conozco otra, la verdad). 

Feminismo y coeducación
Debemos educar en el feminismo y en la igualdad a nuestros alumnos. Cualquier conducta fuera de estos dos grandes pilares de la sociedad del siglo XXI debe ser señalada y modificada. Se acabó el crear princesas indefensas, dulces y bonitas necesitadas de protección. Una chica puede ser fuerte y un chico puede ser sensible y llorar. También se acabó el oír: "Yo es que no soy ni feminista ni machista" como si esa frase tuviese algún sentido. NO. BASTA. Estoy harta de vivir en una profunda regresión en la que no solo vivimos peor que la anterior generación sino que vivimos con más miedo. 

De vuelta 
Si os interesa el tema no podéis perderos las entradas que Ramón Paraíso publica sobre coeducación en su blog De vuelta. En una de sus últimas entradas nos presenta un decálogo coeducativo que no tiene ningún desperdicio. Con él pretende ponerse manos a la obra para poder llevar a cabo este tipo de educación en sus clases.  ¡Enhorabuena, Ramón! Queremos más hombres como tú. 


Fundación Anar
Las chicas que sufren violencia de sus parejas pueden llamar, durante las 24 horas del día al teléfono Anar. Un grupo de psicólogos atiende las llamadas. Además, marcar el 900 20 20 10 no deja rastro en la factura. Reciben 300 llamadas al año. ACTÚA. NO MIRES PARA OTRO LADO. 

Ante el maltrato, tolerancia 0. 

11 comentarios:

  1. Félicitations, Laura ! Très intéressant. Il faut réagir !

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  2. No lo puedo evitar, se me ponen los pelos de punta con estos temas, por más que lo pienso no encuentro una explicación, ¿quién les pudo meter en la cabeza esa idea de que los celos son un actor de amor? ¡POR FAVOR! y ¿qué impulsa a esos chicos a creerse dueños de sus parejas?, ¿cuáles son los modelos, los referentes que los han llevado a creerse amos y señores?, ¡ES QUE NO LO PUEDO ENTENDER!

    Me enfada, me cabrea y me crea una impotencia tal...¿cómo podemos evitarlo? con la educación, está claro; pero no creo que haya un solo centro en toda España donde no hayan formado y educado al alumnado en la igualdad y la tolerancia, donde no hayan reflexionado sobre el maltrato o donde no hayan recibido una buena charla sobre maltrato, entonces, ¿qué podemos hacer? De verdad, ¡de verdad! que no lo entiendo.

    Me parece muy importante la parte del texto en la que detallas las situaciones que vivíamos nosotros con nuestros padres, donde charlábamos con ellos y las situaciones actuales donde cada uno está con su móvil sin hablar; esas charlas eran los valores que hoy en día no se tienen.

    ¡Uff! En fin, ante el maltrato, toleracia 0.

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    1. Yo tampoco puedo entenderlo y desgraciadamente no tiene que ver ni con la clase social ni con la edad (cosa que yo creía que sí) ya que podemos encontrarnos con chicas jóvenes hundidas en el abismo de celos=amor del que tanto se habla. En fin... Yo no sé cuál puede ser la solución. Desde luego yo siempre que puedo intento concienciar a los alumnos y a enseñarles lo que yo creo correcto en este ámbito (que me digan que adoctrino. ¡Ya ves!).
      Sin embargo yo no creo que sean suficientes las charlas sobre el maltrato ni los talleres esporádicos en días marcados del calendario. Tenemos que ir mucho más allá. Todxs juntxs.

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  3. Suscribo y comparto cada palabra de este post Lau. Se me remueve todo cada vez que veo o leo algo sobre estas situaciones de violencia de género y, especialmente entre adolescentes, ¿qué estamos haciendo mal? Considero que en la educación está la base, pero no únicamente en la educación por parte de los docentes, sino también por parte de las familias y, algo que me parece fundamental: la sociedad.

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    1. No puedes tener más razón y es que la educación es la base de TODO. Los docentes tenemos un papel muy importante en las vidas de estos chavales pero las familias deben ser las primeras en inculcar valores. Y, por supuesto, la sociedad. Todavía tenemos mucho que evolucionar para acabar con el sexismo y el papel de la mujer "florero". No hay más que analizar lo que sale por la televisión... Por cierto, ¿has visto el nuevo reggaeton feminista que ha salido de OT? ¿Se avecina un cambio?

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    2. Sí, lo vi y, aunque el reggaeton no es santo de mi devoción, debo decir que me gustó mucho. Espero que no sea únicamente un espejismo y, como tú dices, se avecine un cambio.

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    3. Soy de tu misma idea pero al menos es algo diferente. ¡Ojalá muchos tomen ejemplo! Muchas gracias por comentar, Lu. ¡Un saludo!

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  4. Me ha encantado este post. Normalmente me gusta tu forma de escribir, pero es que está vez, además del estilo creo que has acertado en todas y cada una de tus afirmaciones. Felicidades por la publicación y por tu forma de pensar.

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    1. ¡Gracias a ti por sacarme los colores otra vez, Caro! Creo que como profes estamos obligados a enseñar educando en valores (siempre). Ni te imaginas lo que nos encontramos a veces en las aulas...

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    2. Buff, me lo puedo llegar a imaginar. Mucho ánimo con ello.

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