jueves, 17 de agosto de 2017

Mi año como auxiliar de conversación

¡Hola a tod@s!
Entre el ambiente festivo que estamos viviendo en Galicia y el calor del verano que por fin parece que está resurgiendo cual ave Fénix me he acordado de una de las mejores experiencias de mi vida: Haber sido auxiliar de conversación en Francia. 


No sé si conocéis este programa que ofrece el Ministerio de Educación pero, si os queréis dedicar a la docencia y además queréis tener una primera experiencia en el extranjero os lo recomiendo al 100%. Os lo resumo en una frase: El trabajo consiste en trabajar unas horas como auxiliar del profesor o de la profesora titular. En mi caso tenía a 5 profesoras de español y yo era la auxiliar de todas ellas por lo que hacía un poco de todo: Preparaba clases de conversación, ayudaba en clase, organizaba debates, creaba juegos o incluso servía de apoyo para algún alumno que tuviese dificultades. Si os interesa y queréis saber un poco más podéis visitar el blog de mi querida Madame Parmi y, desde luego, si Francia es el país de destino que escogéis no os podéis perder la Guía de auxiliares que comparte el MEC. 

Aquellos meses en la antigua Galia fueron sin duda un acierto enorme. Acababa de finalizar mi carrera y a pesar de que llevaba años teniendo clara la idea de que quería ser profesora tenía un miedo horrible a situarme delante de un montón de adolescentes por lo que, antes de desembolsar mi dinerito para pagarme el Máster en formación del profesorado creí conveniente vivir la situación con antelación. ¡Y no fue mal, nada mal! Lo vivido en clase fue maravilloso, tanto que estuve a punto de especializarme en la enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ELE). Y, en cuanto a lo vivido fuera de las clases... No tengo palabras. ¡Han sido todo ventajas! 

Evidentemente lo primero que noté fue que mi nivel de lengua iba mejorando a pasos agigantados ya que, a pesar de haber compartido piso con una chica española me comunicaba todos los días en francés. Parece obvio decirlo pero destaco entre todas las experiencias el haber conocido muchos lugares nuevos, descubrir gente maravillosa y modos de vida que desconocía por completo. 

Todo esto es básico para poder evolucionar como persona y no desperdiciar ningún momento de esta etapa. Siempre lo recalco mucho porque conozco amigos que se han ido de auxiliar o de Erasmus y que no han podido o quizás no han sabido en dónde buscar grupos de personas con las mismas inquietudes. Al llegar a la Roche sur Yon, la ciudad que me tocó como destino, lo primero que hice fue buscar en Facebook grupos de Erasmus o de estudiantes extranjeros y, buscando y buscando encontré un grupo majísimo de jóvenes que se juntaban como mínimo una vez a la semana para hacer planes conjuntamente. Era gente que, como yo, habían llegado nuevos a la ciudad y que se sentían un poco perdidos aunque también he de decir que había muchos que seguían quedando después de llevar un montón de años haciéndolo. Fue gracias a este grupo que conocí prácticas que desconocía por completo como el famoso covoiturage o el couchsurfing. Ni os imagináis la cosas que he podido vivir en tan poco tiempo. ¿Y qué me llevo de todo esto? Lo primero, haber reafirmado mi vocación y, lo segundo, el haber abierto mi mente y, convirtiéndome así, sin dudarlo, en una versión mucho mejor de mí misma. Creo que estas dos cosas deberían de ser imprescindibles en cualquier docente.


Si ahora mismo me estás leyendo porque tu destino coincide con el mío y estás un poco agobiado no te preocupes. La Roche sur Yon no es tan horrible como la pintan. Sí, lo que leéis. Incluso los propios habitantes ponían literalmente podre a la pobre urbe. Yo, siempre tan orgullosa de mi pueblo no podía entender semejante cosa. Pero qué queréis que os diga, tras aquellos meses le he cogido mucho cariño. 

Es una ciudad de paso en la que la mayor parte de la gente acude a trabajar pero no reside en ella. Lo más visitado aquí es la "Place Napoléon" y su zoo mecánico y, en cuanto a los bares, no os esperéis una gran variedad. Creedme, sobre todo si sois gallegos y estáis acostumbrados a ver un bar cada 10 metros, casi no hay en donde tomarse algo peeeeeeero buscando y buscando se encuentran sitios con encanto. Y, lo dicho, no hay nada como juntarse con gente maja para que cualquier lugar parezca único. Por eso mismo, si te ha tocado esta ciudad y me has encontrado por aquí no dudes en preguntarme lo que se te ocurra. Incluso sigo teniendo buenos contactos allí. 

¿Y vosotr@s? ¿Habéis participado en este programa u otro similar? ¿Qué os ha parecido?

¡Un saludo y hasta otra, amiguis!

2 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado! Gracias por linkearme 😉 Coincido plenamente contigo en que esta experiencia nos ha hecho volver como "una mejor versión de nosotras mismas"

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    1. ¡Muchísimas gracias por tu comentario, Madame Parmi! Lo cierto es que es una frase que lo resume bastante bien, ¿verdad?

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